martes, diciembre 13, 2005

Me vieron la cara....

El otro día, me llamó un amigo muy querido a mi celular para preguntarme si podía hacer una animación en Flash (de Macromedia) a una persona que venía viajando en bicicleta desde Canadá, de ahora en adelante, el cliente. Esta persona necesitaba que alguien le hiciera esta animación para actualizar su sitio web. Bien, ni modo, me fui. Resulta que la noche no empezó muy bien que digamos, antes de llegar al lugar de destino, había un choque de un bus con un carro de carga liviana. Busqué por todos lados un parque que estuviera abierto, sin embargo, ya era algo tarde y no había ninguno. En fin, di una vuelta más por el lado del choque y pasé por un ladito teniendo mucho cuidado para no hacer más grande la torta.

Después de parquearme (logré un buen campo en la calle, al puro frente del lugar al que iba) entré, saludé a mi amigo y a otro que también me encontré. El cliente llegó me preguntó si yo era el "animador" y le respondí afirmativamente. El cliente, me explicaba que en efecto, un grupo de amigos venían desde Canadá en bicicleta, y su destino final era llegar hasta la Patagonia. No quiero saber cómo se irían a devolver...

Dos o tres horas más tarde, el trabajo estaba listo y el cliente estaba satisfecho. En ese momento fue cuando el cliente, me dijo las palabras mágicas... "cuánto le debo?" a lo que le respondí, $40.00 para tratarlo bien, porque debe andar alcanzado con la plata después de dar tanto pedal... En ese preciso momento, el cliente me dice que sólo tiene para pagarme Francos Suizos y sólo un billete de 100 andaba. Ni modo. Ingresé al site de finanzas de Yahoo y decía claramente que 100 francos suizos a colones eran más o menos ¢35.000.00. Los $40.00 eran más o menos ¢18.000.00 en fin. Después de renegociar el precio quedamos en que el trabajo costaba en total ¢20.000.00. Resulta que ahora había que darle vuelto al cliente y yo no andaba plata, entonces mi amigo se ofreció muy amablemente a darle el vuelto al cliente (que eran 15.000) y después cuando cambiabamos el billete pues simplemente se reponían.

Unos días después, fui al banco a cambiar el billete de 100 francos suizos. Fui a la casa de cambio del Banco de Costa Rica, y el cajero muy amablemente me respondío que si, a la pregunta de que si cambiaban francos suizos. Lo que no me gustó, debo admitir que en este momento me siento como un asno, es que el cajero me dijo que el billete que tenía en la mano NO eran francos suizos.... le pregunté que si cambiaban ese billete ahí y me dijo que no. Terminé en la financiera "Londres" o algo así. Fui a la ventanilla de la caja y le pregunté a la señora que si cambiaban ese billete y me dijo que si, le pregunté que de dónde era, y me respondió que eran "Coronas Suecas". Empecé a pensar mal. Muy mal. Cuando le pregunté que cuánto era el tipo de cambio para las Coronas Suecas me dijo que me las compraba a ¢20.00 (si, leyeron bien, veinte colones). Terminé cambiando el billete.

Esta historia es para ser honesto, un poco avergonzante para mí. Me vieron la cara, de hecho, nos vieron la cara a mi amigo y a mi. Talves, si alguien lee esto, pueda que le salve algo de su tiempo y talves un poco de dinero. NO SE DEBE CONFIAR EN NADIE. (por lo menos, que ande en bicicleta por toda américa.)